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¿Cuales son sus objetivos?
Tratan de encubrir
a otros procesos que están llevando a cabo acciones maliciosas en el
sistema. Por ejemplo, si en el sistema hay una puerta trasera para
llevar a cabo tareas de espionaje, el rootkit ocultará los
puertos abiertos que delaten la comunicación; o si hay un sistema para
enviar spam, ocultará la actividad del sistema de correo.
Los rootkits, al estar diseñados
para pasar desapercibidos, no pueden ser detectados. Si un usuario intenta analizar el sistema para ver qué
procesos están ejecutándose, el rootkit mostrará información
falsa, mostrando todos los procesos excepto él mismo y los que está
ocultando.
O si se intenta ver un listado de los
ficheros de un sistema, el rootkit hará que se muestre esa
información pero ocultando la existencia del propio fichero del rootkit
y de los procesos que esconde.
Cuando el antivirus hagan una llamada al sistema operativo para
comprobar qué ficheros hay, o cuando intente averiguar qué procesos
están en ejecución, el rootkit falseará los datos y el antivirus no podrá recibir
la información correcta para llevar a cabo la desinfección del
sistema.
¿Cómo prevenirnos?
Es necesario un sistema que vigile no únicamente la actividad de los archivos en el disco, sino que vaya más allá. En lugar de analizar los archivos byte a byte, debe vigilarse lo que hacen al ejecutarse.
Un rootkit necesita llevar a cabo algunas
tareas que se podrían considerar “típicas”, como adquirir derechos
de root, modificar llamadas básicas al sistema operativo, falsear
sistemas de reporte de datos del sistema… Todas estas tareas, una a
una, entrañan poco peligro. Pero todas ellas, juntas y en el mismo
momento, llevadas a cabo por el mismo programa, proporcionan
información clara de que algo extraño está pasando en la computadora.
Si las soluciones antivirus fracasan definitivamente a la hora de detectar un
rootkit, las nuevas tecnologías de
detección de amenazas por comportamiento tienen su mejor prueba de eficacia en la detección y bloqueo de rootkits. Estas tecnologías no basan su funcionamiento en condicionantes previamente aprendidos sobre patrones cerrados de identificación de amenazas. Su éxito se basa en la investigación inteligente y automática de la situación de un proceso en una computadora.
Cuando una serie de acciones se llevan a cabo sobre el sistema y todas ellas (o, al menos, alguna) pueden suponer un riesgo para la integridad de la información o el correcto funcionamiento de la máquina, se evalúan una serie de factores que sirven para calificar la peligrosidad de esa tarea. Por ejemplo, que un proceso quiera tomar derechos de administración en un sistema puede ser más o menos habitual. Y tiene un cierto riesgo, sin duda, pero no hay que alertar por ello. Un simple instalador para un juego puede necesitar tener derechos de administrador para poder llevar a cabo las modificaciones necesarias y poder ejecutarse correctamente.
O por ejemplo, es posible que un determinado proceso deba permanecer oculto, ya que no existe posibilidad de interacción, o que un determinado proceso abra un puerto en concreto para comunicarse, o que registre pulsaciones de teclas. Pero todas esas características juntas hacen que el proceso se pueda considerar como una amenaza y sea necesario un análisis en profundidad para poder autorizar la ejecución de manera segura.
Una vez infectado, ¿qué hacer?
A pesar de lo que viene diciéndose, los rootkits pueden eliminarse (aunque no tan fácilmente). Estos programas se autoprotegen escondiéndose y evitando que ningún otro proceso (como un antivirus) pueda detectarlos. Pero para que ese proceso pueda ocultarse, debe estar en funcionamiento y activado en memoria.
La mejor manera de evitar que el proceso entre en acción, es evitar el arranque del sistema operativo en el disco en el que se encuentra el rootkit, utilizando un disco diferente al del sistema infectado; como puede ser un CD. Así, si el rootkit es conocido, podrá eliminarse.
Sin embargo, si el rootkit no es conocido (es decir, que ha sido desarrollado específicamente para un sistema en concreto), cualquier antivirus fracasará. En este caso, el problema informático es casi el menos importante: hay una persona que, intencionadamente, quiere hacer daño a su empresa y se ha molestado en entrar en el sistema para perjudicarle.
ARTÍCULOS
1. El AntiSpyware de Microsoft
protegerá contra el rootkit de Sony

Microsoft Windows AntiSpyware
(aún en fase beta) detectará y eliminará de nuestro sistema
operativo el rootkit de Sony. Para ello no hay que hacer nada
especial, ya que esta funcionalidad se incluirá en las
actualizaciones (semanales) del producto, con lo que a partir de la
semana que viene, los que tengan instalado este anti-spyware tendrán
el equipo protegido. Puede descargarlo desde el enlace de
descargas de antispyware
2. Demandan a Sony BMG
por su tecnología antipiratería (Rootkit)
La discográfica Sony BMG ha fué demandada
(11/2005)
mediante una acción popular en
California por los consumidores que afirman que sus ordenadores han
sido dañados por el software antipiratería de algunos CDs de esta
compañía.
La demanda asevera que Sony
BMG actuó mal al no revelar la verdadera naturaleza del
sistema de administración de derechos digitales que usa en sus CDs y
miles de usuarios han infectado sus ordenadores sin saberlo, según
los documentos del tribunal.
La denuncia, interpuesta el 1 de noviembre en el Tribunal Superior de
Los Ángeles, pide a la corte que Sony BMG deje de vender CDs
protegidos adicionalmente con el software antipiratería y
compensaciones económicas para los consumidores californianos que los
adquirieron.
OPINIÓN
DEL EDITOR
¿CDS de Sony con Virus?: Pensar que una empresa tan "seria"
como Sony haya puestos estos rootkits en sus CDs para
"evitar" que sean pirateados es escandaloso. Ahora que
podemos esperar de otras empresas que no tiene el prestigio de Sony?,
acaso tendrán el pretexto "Si Sony lo hizo porque no nosotros?.
Cualquier empresa tiene todo el derecho de proteger sus producciones y
creaciones, pero no modificar - manipular el sistema operativo del
usuario sin su consentimiento.
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